Un sueño de curso

¿Recordáis la película de Studio Ghibli dirigida por Hayao Miyazaki llamada El Viaje de Chihiro? Recuerdo perfectamente el cine donde la vi, la gente con la que estuve, esa sensación cuando pasaban los créditos de que estaba soñanado y aún no quería despertarme… pues me volvió a pasar algo así en el curso de costura con Caterina Pérez organizado por Kireei.

Llegamos a la casa El Somni el viernes tarde, después de haber pasado un semáforo de puerto de montaña surrealista, con el calor cayendo a plomo por lo que entrar en ese oasis de frescor fue todo un alivio. Para entrar en la casa tienes que pasar por una pequeña pasarela puente que da la sensación que comunique el mundo real con el onírico, y de repente el sol no molesta, es todo luz y el incesante pasar inquieto y tictaqueante del tiempo se relentiza, abrazándose sinuoso, transcurriendo sin prisa pero sin pausa en un espacio donde se respira un aire calmo y sereno que invita a bajar revoluciones, llenarse los pulmones de frescura y oler las sábanas limpias con un toque de rosas que enternece las carnes prietas por el estrés.

El día anterior recuerdo dormirme nerviosa, como cuando era una niña y tenía excursión en el cole, diciéndole  a Álvaro: Que mañana voy al curso de Kireei con Caterina Pérez, ojos brillantes de emoción, corazón galopando en el pecho.

Y allí estaba yo con mi máquina de coser, mis hilos, manojito de nervios sentada alrededor de una mesa con miles de preguntas pasándome por la cabeza:

¿Seré capaz de hacer todo lo que pone en el guión?

¿Me cargaré la máquina?

Y entonces Caterina, con su paciencia, con su dulzura, risueña cual pajarillo en la mañana, revoloteando alrededor nuestro dando instrucciones, sugiriendo nuevas formas de relacionarme con mi maquinita de coser, enseñando, guiando, abriendo todo un mundo de posibilidades que pensaba que estaba completamente fuera de mi alcance.

Poco a poco, palabras extrañas como arrán, bies, pulir, atacar fueron tomando sentido, armonizando como lo hacen la melodía y la letra de una canción. Canción hecha de hilos y telas, runrrunes y tristras de tijeras, murmullos de lenguas inquietas como la mía que no puedo trabajar sin hablar… Y es que la costura crea un ambiente mágico que orquestrado por una gran batuta como es la de Caterina saca lo mejor de cada instrumento, tijeras que sólo sirven para cortar tela, cacharritos que hacen bieses, jaboncillos que marcan tela, patas para cremalleras, plancha en vez de hilvanado…

Y de repente pones la tela bonito con bonito, punteas con la máquina, das la vuelta y tachán: un delantalito con bolsillo, un bolso con cremallera, un tote con complementos y ya milagro de los milagros: Una FALDA!!!

Y qué decir de la compañía, Mireia con su entusiasmo y energía, Izaro alumna aventajada siempre sonriente, Nuria alegre cual unas castañuelas, Lidia con su saber hacer y su experiencia, Eva paciente y de dulce sonrisa, Montse compañera de charreta y clases de recuperación, Eva Carot cual niña con zapatos nuevos dedos ágiles de mariposa y Paula niña incansable compañera de nuestras aventuras, nuestra Caterina, porque ya es como nuestra profe, nuestra de este grupo que estrenamos los cursos de Kireei y que no nos lo quita nadie! Y Cristina artífice de este sueño, cercana, sencilla, real como la vida misma, de carne y hueso. Finde de mujeres, nos encantaría que hubiera hombres que compartan nuestra recién adquirida fiebre de la costura, pero este finde éramos nosotras, madres, amigas, trabajadoras, artesanas, emprendedoras, empresarias, sin perder ese chispa de niñez que aporta curiosidad e inocencia, nosotras; mujeres costureras.

Agradecimientos a nuestros anfitriones Berta y Jesús, por su exquisito cuidado porque sin ellos El Somni no sería ni la mitad bonito de lo que es, ya que en toda la casa se respira el buen gusto, la calidez y la paciente dedicación de esta pareja. Y a Carmen por la deliciosa cena del viernes y la cuidada selección de tés.

Y llegó el día de la despedida, el finde pasó volando, tanto que no tuve ni tiempo de hacer fotos, por lo que dejo solamente unas cuantas, trabajando hasta tarde en la noche, a toda máquina por la mañana, porque fueron horas y horas de no parar, de concentración agradecida y apacible que han dado su fruto. El lunes y martes me dejé varias de las cositas que hicimos en al mesita de noche y al despertarme las miraba y me sonreía yo sola pensando: Alaaaaa que he hecho éstooooo!

Me queda aún cogerme la orilla de la falda, mi sobri ha estrenado su delantalito con bolsillo que ya ha llenado de todo tipo de cosas, ya no se lo quiere quitar y a mí se me cae la baba y he engordado unos cuantos kilos cuando me lo ha dicho su madre, y en mente futuros proyectos, banderolas para la Fireta d’Estiu, una faldita con bies para mi sobri, más bolsitos, ummmm hasta el infinito y una puntadita más, eso sí pulido, pulido, eso sí bonito, bonito.

 

 



6 responses to “Un sueño de curso”

  1. Jooooo… lagrimones como puños! Me encantas Sunny! :)

  2. Nuria says:

    Oh Sunny!!. Es precioso el post! Puedes combinar la costura con la escritura. Eres una artista!! Un beso

  3. Berta says:

    Gracias Sunny por tus palabras, tu llegada a la casa me ha emocionado tanto que me dan ganas de imprimirlo y enmarcarlo…Un post entrañable. Eso sí, mira si puedes cambiar el nombre de mi marido ( se llama Jesús) que sino parece que haya estado con otro todo el fin de semana ( je, je).bsos

    • ohsosunny says:

      Cambiado!!!! Berta para mi un placer estar en la casa y espero volver pronto para compartir esta joya con gente a la que quiero mucho y que lo valorarán tanto como yo!

  4. Hola Sunny! Nos hemos conocido al final de la tarde en la Fireta. Me ha encantado tu blog y sobre todo este post. Tus palabras son tan bellas. Y qué suerte! Te envidio por hacer un curso con Caterina.
    Te deseo mucha suerte con el blog. Un abrazo!

    • ohsosunny says:

      Gracias por el comentario Pepa! A ver si te mando un mail para entrevistarte y hacerte un post porque tu blog es genial! Y sí el curso fue espectacular como Caterina! Igual montan un dos apúntate!

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